Herramientas
Enviar a un amigo
Imprimir
POR "LALA" MOREIRA
La poesía homenajea a las madres
Amigos lectores:
Quien escribe es un inmigrante portuguesa nacida en una pequeña aldea aledaña a Sabogal,
¿Cuál fue el fado de mi destino?
Fue dejar mi amada tierra
¡Con qué dolor inmenso lo digo!
guardando en el corazón
nostalgias, tantos recuerdos
de mi aldea Valdespiño.
Era una época de pan negro.
Miedos, limosnas y hambre.
Injusticias y sueños perdidos.
Padres sin trabajo.
Jóvenes sin futuro
Criaturas explorando la vida sin destino
Una voz desencantada en el pecho analiza la dramática situación. ¿Emigrar dejando atrás nuestra cultura, familiares y amistades?
En esta hora de sol puesto la alternativa es partir.
Huir de las miserias que sembró la guerra.
Escoger un rincón donde construir un nuevo hogar hecho candelero, capaz de poner luz en nuestras densas nubes negras que traería el desarraigo.
El país elegido fue Argentina. Arribamos a Buenos Aires en octubre de 1947.
De allí nos trasladaron a una estancia próxima a Henderson, “La Dorita” y al poco tiempo los dueños nos mudaron para “La Morocha” de Enrique Calac e Hijos, ambos establecimientos.
Fue allí donde aprendimos el idioma castellano y fuimos adaptándonos a las nuevas costumbres. ¡Todo era tan distinto!
Con mis tres años extrañaba todo lo que había dejado atrás y perdí a mi padre en un trágico accidente a los cinco.
Gracias al empuje de mi madre pudimos salir adelante. Nos dio una esmeradísima educación en colegios religiosos preparándonos así para el futuro.
Jamás abandonamos las raíces culturales de Portugal y ella nos contaba de su infancia tan simple, transparente y tierna.
Esos relatos me movieron a escribir esta poesía:
“A mi madre niña”
¿Recuerdas mamita cuando me contabas
esa historia tuya, mientras me peinabas?
¡Cómo me reía de tus travesuras!
Matices, voces, gestos que así creaba.
Te imagino niña, allá en tu pueblito.
Corretear descalza por entre las piedras.
Cruzar los arroyos, bajo un sol caliente,
detrás del rebaño que solo se aleja.
Te veo pequeña, con la cara sucia
escalar laderas recogiendo fresas.
Quitarte la ropa, meterte en el río,
mojándote toda con su agüita fresca.
La montaña verde alegra tu alma.
La brisa serrana tiñe tus mejillas.
Tu canto es cascada, cuando recostada,
ves dueñas del mundo a las avecillas.
Y cae la tarde. Te empuja te atrapa.
Pierdes el rosario, pierdes el pañuelo.
¡Dolerá el castigo! Pero no te importa
has reído mucho y te sigues riendo.
Subes el atajo y ya ves la aldea.
Contenta acaricias a todas tus cabras.
Pareces un ángel de cayado tosco,
detrás de los montes , de fuego, de grana.
Dibujas rayuelas esquivando espinas.
Saludas cansada a quien ves pasar.
Todos te contestan, menos esos sueños
altos, como estrellas, que tu ves brillar.
Ay mi madre niña. ¡Qué encanto tu infancia!
Con qué poquitito disfrutas la vida;
mariposas de oro, guijarros vulgares,
cerros que te llaman: ¡Ven…sube…María!
Ay mi madre niña de los pies desnudos.
Al alba azucena en la hierbecilla.
Canturriando un fado junto al río Coa
vuélvete el ocaso azul campanilla
Lala Moreira
Cargando... Por favor espere
Ma. Elvira Ochoa (Visitante)
10/24/2008 7:56 PM
La Sra. de la foto es Lala Moreira?
Quiero felicitarla y hacerle llegar mi más afectuoso saludo. Guardo los mejores recuerdos de mi maestra de 5º grado, Colegio Cervantes!!Un beso grande
susana checchia (Visitante)
10/22/2008 9:08 PM
ES MARAVILLOSA LA POESIA,