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GOURMET - NICOLAS ARAVENA
Desde el corazón de Buenos Aires
Al mando del restaurante del hotel NH Tango, este chef oriundo de Neuquén, agasaja a pasitos del Obelisco a los comensales con recetas al estilo mediterráneo. Una cocina de autor que fusiona ingredientes tropicales y un
poco de la vanguardia molecular.
Silvia Bordoni - Revista Luz
Su cocina de autor fusiona ingredientes tropicales y un poco de la vanguardia molecular.
Desde su Zapala natal soñaba con convertirse en cocinero. “Me desvivía por ayudar a mi abuela y a mi mamá cuando nos juntábamos los domingos a almorzar. Para mí era realmente un placer hacerlo, no sentía obligación”, explica el chef ejecutivo del restaurante del hotel NH Tango. Es por este preciso motivo que enseguida, al finalizar la secundaria, viajó de inmediato a Buenos Aires para formarse en el IAG (Instituto Argentino de Gastronomía). En el último año de la carrera, Nicolás comenzó a adentrarse en el mundo gastronómico y a viajar por el país para empaparse de este arte.
La primera experiencia fue en el restó Punta Madero del barrio más moderno de la ciudad, al tiempo se trasladó a su tierra natal, más precisamente a Quillén para trabajar en una hostería de este centro turístico. Tras nutrirse de la comida neuquina (en especial del famoso chivo) pasó el famoso restaurante Novecento en Córdoba capital (el que se encuentra en el Cabildo).
“En ese momento me salió la primera oportunidad de trabajar en un hotel y fue en la apertura del Park Hyatt Palacio Duhau”, cuenta el chef. Si bien a Nicolás le encantaba la experiencia de participar en esta inauguración, no dudó en embarcarse apenas tuvo la oportunidad en un viaje al exterior. ¿El destino? Andorra. En este diminuto principado europeo se lució en el restaurante del centro invernal Sport Hotel Resort & Spa que pertenece a la cadena Hermitage.
“Esta experiencia me marcó mucho, porque en el sur de Europa uno trabaja con productos que no se consiguen en nuestro país”, afirma y acota que la cocina andorrana es muy similar a la mediterránea: “Es un poco más pesada por el frío, se cocina un copioso arroz de montaña, pero con más carne de cerdo y se usa mucho el rape que es un pescado blanco”.
Cuando la baja temporada se aproximaba a las altas montañas del centro invernal, Nicolás viajaba a Barcelona con su jefe a trabajar en su restaurante catalán llamado Tony. “Me gusta enormemente la cocina mediterránea y siempre trato de alejarme de la francesa tradicional que es la que se enseña en las escuelas de Buenos Aires”, lanza el chef que utiliza abundantes frutos de mar y aceite de oliva en sus platos.
También (gracias a un curso de comida tropical que realizó) trata de mezclar y experimentar con esta corriente gastronómica. “Me llamó mucho la atención para aprender cosas nuevas. Es más que nada muy frugal y fresca, se mezcla lo dulce con salado y se utiliza bastante el maracuyá o el mango”, comenta. Si bien se encuentra conforme y orgulloso de su trabajo en el hotel, el cocinero no abandona aún el sueño de tener su propio proyecto independiente. “Me gustaría poner un restaurante. Ese sería el gran paso en mi carrera”, dispara.
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Eduardo Pellisca (Visitante)
7/23/2011 10:19 PM
Pero ese no es el masca? Q idoloo