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Queman cubiertas ante la cárcel y piden aclaraciones
La manifestación desesperada.
Más transidos por la angustia que por el frío intenso apenas disimulado por un sol tibio, un grupo de jóvenes que perdieron la chance de ingresar al SPB y familiares se manifestaron ante la portada de la Unidad Nº 2, quemaron cubiertas y aseguraron que no se moverán de allí hasta que las autoridades provinciales no les den una respuesta.
Testimonios
Alejandra Santiago, una de las manifestantes aseguró que "tengo una lista de 32 chicos que quedaron afuera que son todos de Sierra Chica. Tomaron toda gente de afuera".
Dijo que se quieren manifestar porque esto "pasó siempre. Estamos reclamando el puesto que nos corresponde. Cuando los chicos fueron a hacer el curso nos dijeron que tenían prioridad los de Sierra Chica. Se los dijo la gente que los anotaba. Y dijeron que tenían que ser de Sierra Chica, con dirección en Sierra Chica, que estuvieran viviendo acá porque iban a tener prioridad y resulta que quedaron todos afuera. De Sierra Chica habrán tomado dos mujeres y varones 8, no tengo conocimiento de más".
Explicó que "somos familiares de inscriptos. Esto fue un fraude. A nosotros nos robaron los puestos de trabajo. Pusieron gente de afuera cuando las condiciones eran que fuesen de Sierra Chica. Hicieron el curso, hicieron pruebas psicológicas, que no sé quién las evaluó porque qué casualidad que todos los chicos de Sierra Chica no eran aptos. ¿Qué quiere decir? ¿Que nosotros somos qué? Hubo gente que no hizo el curso y quedaron. Queremos que ellos nos den una solución, que la gente de Sierra Chica tiene que entrar".
Recordó que "esto ya nos pasó cuando vinieron a instalar la Unidad Nº 38, que eran unas 300 las personas que iban a tomar, habrán tomado 15 ó 16 personas de Sierra Chica. El resto eran de Bolívar, Tandil, Laprida, Azul, Alvear".
Argumentó que "si el puesto de trabajo se abre acá ¿Por qué nosotros tenemos que soportar que venga gente de afuera? Ni siquiera nos mostraron el listado de la gente que quedó, pero acá nos conocemos todos. Sabemos quién quedó y quién no. Fue todo acomodo político".
En sintonía con otros vecinos que aseguraron que no sólo no tienen demasiadas chances para los puestos en las cárceles sino tampoco con los planes de viviendas, afirmó que "este es un pueblo del que no se acuerda nadie pero a la hora de dar fuentes de trabajo vienen todo de afuera y nosotros que somos de acá quedamos afuera. Nosotros tenemos más derecho porque vivimos acá. Si la fuente de trabajo se abre acá, la gente tiene que ser de acá".
Natalia Soledad Ponce, una de las aspirantes que quedó afuera contó que "tuve que ir a Hinojo los primeros dos días, como todos los chicos a hacer el curso durante los diez días, que después fue en Pueblo Nuevo. Y nos exigían el ciento por ciento de asistencia. Tuvimos que viajar y yo tengo dos hijos sola, me estoy manteniendo nada más con lo que me pasa el papá de mi nena y tuve que sacar de la plata que es para darle de comer a mis hijos para viajar a Olavarría a hacer el curso. Me duele que me escracharon públicamente, porque todas las personas que pasaban por la puerta de Fomento leían la lista de los no aptos y figuraba mi nombre, mi DNI y al lado 'No Apto' ¿Cómo quedo yo?"
Lamentó que "jugaron con mis esperanzas de trabajo, porque no tengo trabajo. Yo hago rosquitas para vender para poder comprarle pañales a mi nene, darles de comer a mis hijos y ahora estoy viviendo con mis viejos porque no tengo para comer. Yo siento que me metieron la mano en el bolsillo. Jugaron con mis esperanzas y fue una total falta de respeto lo que hicieron".
Denunció que "la psicóloga nos dijo que las pruebas las iban a llevar a La Plata y nos dio el número de teléfono de La Plata para que nosotros llamáramos en un mes para ver cómo habían resultado nuestras pruebas. Resulta que a la semana siguiente ya estábamos no aptos. Una chica llamó a La Plata y le preguntaron cómo tenía ese número si un civil no lo puede tener y que allá no había llegado ningún estudio psicológico. Entonces, ¿Dónde fueron a parar? ¿Qué psicólogo vio los estudios?".
Otra de las chicas que no entró, Vanesa Natalia Santiago, relató una historia similar: "cuando me vine a anotar me hicieron volver porque decían que tenía mal puesta la dirección en el documento. Me dijeron que tenía que ser de Sierra Chica para poder hacer el papel de inscripción. Volví al Registro Civil, me hicieron el cambio de domicilio y volví. Después nos bocharon en el psicológico y tampoco fue a La Plata".
Sostuvo que esa evaluación "lo hicieron acá en el Penal. Tampoco nos mostraron el papel del psicológico para poder evaluar con otro psicólogo para ver si éramos aptos o no. Tampoco nos mostraron el escrito. Nos escracharon en la puerta y nada más".
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