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FUTBOL - NACIONAL B
River superó una prueba difícil en Mendoza
El Millonario derrotó por 3-1 a Independiente (R) y lidera junto a Central con puntaje ideal. Los dirigidos por Almeyda arrancaron abajo por un gol de Ferradas, pero lo dieron vuelta con tantos de Ocampos, Aguirre y Sánchez. Pese a la prohibición vigente en el ascenso, los hinchas visitantes dijeron presente en el Malvinas Argentinas.
River dio una muestra de personalidad en el segundo desafío del Torneo Nacional al imponerse por 3-1 sobre Independiente Rivadavia en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza y es uno de los punteros junto con Rosario Central. En un duelo muy parejo, el elenco de Núñez compensó sus altibajos con actitud y amor propio para celebrar un triunfo vital en la faz anímica. Los hinchas visitantes pudieron ingresar pese a la prohibición que rige en el fútbol del ascenso, una medida que podría derogarse el martes.
El arranque del partido fue una pesadilla para River y un sueño hermoso para Independiente. El Millonario no tuvo dinámica y quedó apresado en un sistema de presión incansable. El Chori Domínguez fue anulado por Brítez Ojeda y Solís, y el Millonario no pudo ni siquiera arrimarse a la zona de tres cuartos. En la salida desde el fondo, los defensores no encontraron a los receptores, se desesperaron y tuvieron errores groseros en varios pases.
El primer tirón de orejas llegó a los tres minutos: Lázaro sacó un remate tremendo a centímetros del círculo central, la pelota pegó en el travesaño y Ferradas dilapidó el rebote. A los cinco lo tuvo Gómez, luego de ganarles en velocidad a los centrales. La tercera fue la vencida y la Lepra se puso en ventaja a los ocho gracias a Ferradas, que aprovechó un pase de Lázaro y dos errores defensivos (la defensa marcó en línea y Chichizola no salió a achicar). Luego del gol, el arquero juvenil se cruzó feo con el uruguayo Sánchez, quien le reclamó porque no había salido. Una actitud reprochable.
A partir de los 15, la obsesiva marca de Independiente empezó a averiarse gracias a la movilidad del Chori y las trepadas del lateral derecho Abecasis (Sánchez se cerraba para dejarle la banda). Precisamente, un centro del marcador de punta fue conectado de cabeza a los 19 por Ocampos y el 1-1 se hizo realidad. River -con Ferrero por el lesionado Maidana- halló más espacios, hizo equilibrio y encontró el 2-1 a los 39, cuando Aguirre tomó un rebote en el área luego de un mano a mano entre Cavenaghi y Ayala.
El complemento confundió por los altibajos de los protagonistas, pero entretuvo gracias a la cuota de suspenso. El Millonario tomó las riendas ante la pasividad de su rival y no pasó sobresaltos hasta los 15. A partir de allí, la Lepra mostró una mejoría y coqueteó con el empate con un cabezazo de Ferradas en un córner. Cuando menos lo merecía, River encontró el tercero. Sánchez se la robó a Oliva, se fue por derecha y definió cruzado a los 23. Luego, llegó el repliegue para contragolpear y Cavenaghi casi festeja el cuarto cuando Ayala lo quiso gambetear de manera temeraria.
El Pelado no pudo relajarse ni un segundo en el banco porque su equipo tuvo algunos desacoples en el fondo, sobremanera a espaldas de los laterales. El elenco de Hrabina buscó con los ingresos de Fabbiani y Morales Neumann (dos ex del Millonario), pero se quedó con las ganas. En su segundo examen en la categoría, River aprobó con una demostración de personalidad y unas ráfagas de fútbol. Sufrió en carne propia las consecuencias de un flojo arranque, salió a flote con inteligencia, pasó al frente con oportunismo y sentenció la victoria en el momento justo.
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