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ELECCIONES 2011
El Gobierno "bajó" a Isidoro Laso de la lista de diputados nacionales
El ex concejal bolivarense y diputado provincial por cinco mandatos, quien actualmente se desempeña como asesor político de Scioli, buscaba un lugar en el Congreso. Pero no pasa el filtro de la Casa Rosada y por eso ya está pensando en opciones alternativas como su esposa Alicia March u otros dirigentes de la séptima sección, donde Laso a perdido terreno en los últimos tiempos, en detrimento del intendente olavarriense José Eseverri, máximo hombre del kirchnerismo en esta sección electoral.
José Eseverri, Daniel Scioli, Isidoro Laso y Alberto. Todos tiraban del mismo carro en 2009. Hoy, detrás de la figura del gobernador, Eseverri le está arrebatando el liderazgo seccional a Laso.
Cristina Kirchner quiere un Congreso adicto para su próximo mandato y sabe que eso sólo es posible si monitorea de cerca las listas nacionales que acompañarán su boleta en octubre.
Y quien sufrió en carne propia esa rigurosidad fue Isidoro Laso, asesor político de Daniel Scioli, chapa que no le sirvió para garantizarse un lugar en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Conocedor de los momentos políticos, se conformaría con poder colocar a un dirigente afín, como su esposa Alicia March.
Es que su pasado lo condena: Laso fue por dos décadas diputado bonaerense y llegó a ser vicepresidente de la Cámara, donde respondió siempre a los designios de Eduardo Duhalde.
Junto a Osvaldo Mércuri (presidente de la Cámara en esos años) y el diputado Juan Gariboto, jefe del bloque PJ durante años, y al platense Carlos Cottini, Laso conformó la recordada “diputadora”, como se denominó al grupo de diputados que dominó el cuerpo y el bloque en épocas duhaldistas.
Ese edificio comenzó a desmoronarse en 2005, cuando Felipe Solá con anuencia de Néstor Kirchner les inició una persecución y rompió el bloque del PJ. El gran operador felipista contra ellos fue su ex compañero de bancada Florencio Randazzo, ministro de Gobierno en ese momento.
Diezmada y sin posibilidad de imponerse en el recinto, la diputadora tocó su piso al apoyar a Hilda Chiche Duhalde en la elección legislativa de ese año, en la que fue vapuleada por Cristina Kirchner.
Por primera vez en mucho tiempo, Laso sufrió la debilidad de no poder controlar a su tropa, para la que siempre tuvo cargos en la provincia. Ese poder nunca le alcanzó para ser profeta en su tierra, Bolívar, gobernada siempre por la UCR.
Sorprendentemente, el arribo de Scioli a la provincia resultó una oxigenación para su entonces declinante carrera política. No reparó en lealtades para pegarse al nuevo mandatario: por su gestión, la lista de diputados de la séptima sección fue encabezada por Martín Ferré, histórico colaborador de Scioli pero con residencia en Avellaneda.
La historia no podía salirle peor. A sólo un año de asumir, Ferré pidió licencia para desembarcar como ministro de Producción y le dejó su banca a José Bucca, un bolivariense enfrentado a Laso.
Con Scioli en la gobernación, el bolivariense se pegó a la jefe de Gabinete Alberto Pérez y se convirtió en uno de sus asesores predilectos en rosca política. Se encargaba, entre otras cosas, de reunir a dirigentes de la provincia para comentarles el deseo del gobernador de recalar en la presidencia lo antes posible.
El sciolismo no le sirvió para ganar terreno, sobre todo ante el kirchnerismo duro. En 2009 intentó sin éxito imponer al mercantil de Olavarría Miguel Santellán como candidato a senador por la séptima, pero la lista no tuvo nada de su lapicera: la lideró en forma testimonial el intendente de Olavarría José Eseverri, seguido por el ex secretario de Kirchner Walter Abarca, la olavarriense Margarita Aregui y, como primer suplente, el azuleño Mario Caputo, vocero de Randazzo.
En un escenario mejor, para esta elección Laso volvió a caer en la cuenta de que sus mañas no limpian su prontuario. Gestionó un lugar en la lista de diputados nacionales pero enseguida encontró el veto de la Rosada. Ahora busca quedarse con la banca de todas formas.
La opción que mejor le cierra es que sí habiliten a su mujer Alicia March, directora Provincial de Descentralización del Ministerio de Desarrollo Social. Otro consuelo es Santellán, quien ya demostró habilidad camaleónica: pese a ser viejo aliado de Armando Cavallieri, jefe de su sindicato de Comercio; no dudó en pactar con el moyanismo local para dominar la regional de la CGT. También pensó en un tapado: Adriana Capuano, quien comenzó su carrera en su juventud junto al bolivariense en Diputados y sigue a su lado.
Fuente: lapoliticaonline.com.ar
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elsa lamote (Visitante)
6/28/2011 7:17 PM
hummmmmmmmmmmmmmmmmmm, que olor feooooooooooo