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NUEVAS GUIAS DE TRATAMIENTO
Intestino irritable
Según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología (OMGE), se calcula que entre un 25 y un 30% de la población sufre de síntomas del Síndrome de Intestino Irritable (SII), tales como dolor abdominal, hinchazón, alteración del tránsito intestinal, diarrea o constipación, pero por la frecuencia o la intensidad de las manifestaciones, quedan fuera del diagnóstico específico de SII, un trastorno muy frecuente y difícil de tratar que afectaría a por lo menos el 10% de la población mundial.
La información fue revelada por la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), entidad miembro de la OMGE, durante la presentación de las Guías “Síndrome de Intestino Irritable – Una perspectiva global”, que apuntan a mejorar el diagnóstico y el tratamiento del SII.
Las nuevas guías sirven como referencia para ser usadas por los profesionales de la salud de todo el mundo para diagnosticar y tratar el SII, y a la vez descartar otras patologías digestivas.
El SII es un complejo sintomático crónico y recurrente, con exacerbaciones y remisiones, que se caracteriza por la presencia de dolor abdominal y alteración del tránsito intestinal manifestado por constipación, diarrea o la alternancia de ambos.
En América Latina, la forma más frecuente es SII con constipación. Si bien no es una enfermedad mortal ni acorta la expectativa de vida, deteriora la calidad de vida de quien lo sufre, produce temor, ansiedad y frustración, y disminuye el desempeño laboral social y económico del paciente.
El Dr. Luis M. Bustos Fernández, médico gastroenterólogo, ex-secretario Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), y participante por Argentina de la elaboración de las nuevas guías, aseguró que “entre 25 y 30% de la población general sufre de síntomas como hinchazón, constipación o tránsito lento sin que su cuadro se pueda diagnosticar como SII, aunque padece de trastornos digestivos funcionales”.
Las guías se desarrollaron porque el SII es el desorden digestivo más común en el mundo, y muchos pacientes lo sufren silenciosamente durante su vida activa y productiva.
Bustos Fernández afirmó que “algo novedoso que aportan estas guías es la inclusión de la microbiota intestinal dentro de los mecanismos que producen el SII. Se puso el acento en tratamientos menos agresivos e invasivos, incluyendo la modulación de la flora bacteriana con probióticos y prebióticos. Además, la administración de determinados antibióticos también es una de las alternativas con las que contamos”.
Recomendaciones
La microbiota o flora intestinal es un complejo sistema ecológico, único para cada persona, consistente en millones de bacterias que habitan el intestino regulando la digestión, procesando los alimentos y colaborando con la función inmune. Los probióticos son microorganismos vivos que se utilizan en alimentos (algunos productos lácteos, tales como determinados yogures) y en preparados farmacéuticos, y son capaces de corregir alteraciones de la flora intestinal. Algunas cepas han probado reducir varios de los síntomas del SII, siendo bien aceptados y tolerados durante el embarazo, en niños y en combinación con medicamentos.
Es por eso que una de las recomendaciones de la OMGE para el SII es consumir a diario alimentos lácteos con fermentos, en especial, con probióticos que hayan probado tener beneficios sobre la salud digestiva.
Las guías señalan que el probiótico Bifidobacterium lactis DN-173010 (localmente conocido como
actiregularis), presente en ciertos yogures, ha demostrado acelerar el tránsito gastrointestinal y aumentar la frecuencia de deposiciones entre pacientes con SII con constipación, así como reducir la hinchazón, distensión y flatulencia, según evidencia surgida de ensayos clínicos.
Asimismo, se especificaron las opciones más recomendables para cada uno de los síntomas del SII.(ver recuadro). En este sentido, el Dr. Bustos Fernández remarcó: “las personas con síntomas digestivos pero que no se encuadran dentro del SII también pueden obtener un alivio de los síntomas con la ingesta de ciertos yogures fermentados con probióticos de beneficios comprobados”.
Dado que no existe un único fármaco que mejore universalmente los síntomas del SII, los pacientes con SII no necesitan estar medicados en forma crónica: la medicación es a demanda, y en función a las circunstancias que esté atravesando cada individuo.
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